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Especialidad: Cirugía General Videolaparoscópica.
Enviado: 2008-09-11.
Abscesos y fístulas anales
Un paciente que se siente mal, tiene dolor
en la región anorrectal y que en ocasiones tiene fiebre y escalofríos puede
estar cursando con un absceso o una fístula anorrectal. Este término médico,
describe una queja común acerca de la que la mayoría de las personas sabe
muy poco.
¿Qué es un absceso anal?
Un absceso anal es una cavidad infectada,
llena de pus y que se localiza cerca del ano o del recto.
¿Qué es una fístula anal?
Una fístula anal es casi siempre, el
resultado de la formación de un absceso anal previo. Es un túnel cubierto
por epitelio que comunica la glándula anal (cripta) en donde se origino el
absceso, a la piel alrededor del ano o en la región glútea.
¿Qué causa un absceso?
Un absceso resulta de una infección aguda
de unas pequeñas glándulas dentro del ano, provocado por la entrada de una
bacteria o un cuerpo extraño en esta glándula. Ciertas condiciones de salud
como pueden ser la Diabetes Mellitus, inmunodeficiencias, pueden algunas
veces hacer que este tipo de infecciones aparezcan con mayor frecuencia, o
empeorarlas.
¿Qué causa una fístula?
Después de que el absceso se ha drenado, la
presencia de un túnel o comunicación entre estas glándulas y la piel, puede
persistir. Si esto ocurre, la presencia de un drenaje purulento o
sanguinolento en forma intermitente, pueden sugerir que la presencia de este
túnel o comunicación, está presente. Si la abertura externa de este túnel o
comunicación cierra o cicatriza, se podrá desarrollar un nuevo absceso.
¿Cuáles son los síntomas de un absceso o de
una fístula?
Los síntomas de ambas enfermedades incluyen
dolor, algunas veces acompañado de inflamación que no necesariamente está
relacionada con las defecaciones. Otros síntomas incluyen irritación de la
piel alrededor del ano, drenaje de pus (que en la mayoría de las ocasiones
quita o disminuye el dolor), fiebre y sensación de malestar general.
¿Un absceso siempre se convierte en una
fístula?
No, Una fístula se desarrolla en el 85% de
los abscesos y no hay forma de predecir que esto vaya a ocurrir.
¿Cómo se trata un absceso?
Un absceso se trata drenando la pus de la
cavidad infectada, haciendo una abertura en la piel cerca del ano para
aliviar la presión y el dolor que esto causa. A menudo, esto puede ser hecho
en el consultorio utilizando un anestésico local. Abscesos grandes y
profundos pueden requerir hospitalización y el uso de diferentes métodos
anestésicos. La hospitalización puede también ser necesaria para pacientes
con infecciones mas serias o que sea susceptibles de desarrollar infecciones
más severas como son los diabéticos o gente con inmunidad disminuida. Los
antibióticos no son una alternativa del drenaje de pus de los abscesos ya
que los antibióticos son llevados por el flujo sanguíneo y no penetran
dentro del absceso.
¿Como se tratan las fístulas?
En la presencia de una fístula, siempre va
a ser necesaria la realización de una cirugía para curarla. Aunque la
cirugía está directamente recomendada y al parecer es fácil de realizar, el
potencial de complicaciones existe, y es preferible que sea realizada por un
especialista en Cirugía de Colon y Recto (Coloproctología). Puede ser
realizada al mismo tiempo del drenaje del absceso, aunque las fístulas se
desarrollan entre 4 y 6 semanas después del drenaje del absceso anal. La
cirugía de fístula normalmente incluye el corte del mecanismo del esfínter
anal para abrir el túnel mencionado y convertir a este en un canal que
posteriormente cicatrizará de adentro para afuera. La mayoría de las veces
esta cirugía puede ser realizada como paciente ambulatorio.
En algunos pacientes con fístulas anales
complejas o recidivantes está indicada la realización de un ultrasonido
endoanal a fin de valorar el complejo esfintérico, valorar el trayecto de la
fístula así como localizar el orificio primario, es decir el sitio en donde
se inicio la fístula.
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