¿Qué Es?
El mal de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso que se
caracteriza por la rigidez del sistema motor y por el movimiento involuntario
del cuerpo.
Este desorden afecta a las zonas del cerebro que están encargadas del control y
coordinación del movimiento, del tono muscular y la postura y en donde existe un
componente químico llamado Dopamina.
En la primera fase de la enfermedad se produce una degeneración de las células
de los ganglios basales del cerebro, cuya consecuencia es la disminución de la
Dopamina, un neurotransmisor esencial para la regulación de los movimientos
corporales, es decir, para que estos se realicen de una forma efectiva y
armónica.
De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) siete millones
de personas padecen esta enfermedad degenerativa. En Estados Unidos, un millón
de personas sufren del mal de Parkinson y cada año son diagnosticados 50 mil
nuevos casos.
Afecta aproximadamente al 1% de la población mayor de 65 años.
Esta dolencia fue descubierta en el año de 1917 y desde entonces se han
mencionado varias causas posibles del padecimiento.
Causas
Se sabe que hay ciertos elementos genéticos y predisposición familiar para
desarrollar esta enfermedad, aunque un estudio reciente publicado por la revista
Journal of the American Medical Association JAMA, indica que el mal de Parkinson
diagnosticado después de los 50 años, no tiene componentes genéticos y que
determinados factores medioambientales, pueden ser causantes de este trastorno.
Sugieren que los estudios relativos a la herencia vinculados con la enfermedad,
se dirijan a sujetos que tengan una manifestación más temprana de la dolencia.
Puede presentarse en cualquier edad después de los 40 años. Por lo general entre
los 45 y 65 años de edad.
Afecta a todas las razas y se presenta en todas las regiones del mundo sin tener
predilección por alguno de los dos sexos.
Sintomas
Las características fundamentales del Parkinsonismo son el temblor, la
rigidez de los músculos, dificultad para iniciar el moviento e inestabilidad
postural, las cuales pueden presentarse en cualquier combinación.
El temblor de 4 a 6 ciclos por segundo, es más notable cuando se está en reposo,
disminuye con el movimiento voluntario y se incrementa con el estrés emocional.
Por lo general el temblor se presenta en una extremidad o las extremidades de un
lado durante meses o años antes de tornarse más generalizado.
La rigidez de la musculatura en general, es la responsable de la postura
flexionada, característica de estos pacientes, y en muchos casos, las facciones
son menos expresivas.
Uno de los síntomas más incapacitantes de esta enfermedad, se presenta como una
disminución ya sea de los movimientos voluntarios como caminar, escribir,
vestirse o de los movimientos automáticos como el balanceo de los brazos al
caminar o parpadear.
La marcha de quien padece este mal es de pequeños pasos pero con un ritmo
acelerado, como un trotecillo.
El enfermo de Parkinson muestra una tendencia a sufrir estados depresivos,
estreñimiento y exceso de producción de saliva. El exceso de grasa en la cara y
cuero cabelludo resulta bastante común.
Los síntomas de este mal son lentamente progresivos de manera que la
interferencia en la vida cotidiana del enfermo puede ser mínima durante varios
años. No es raro que en algunos casos los síntomas permanezcan aparentemente
estables por largos periodos de tiempo.
Diagnóstico
Tratamiento
De acuerdo a los investigadores, en la actualidad el mal de Parkinson sólo puede
ser controlado. Los tratamientos que se conocen permiten aliviar la mayor parte
de los síntomas, aunque no eliminan la causa. La posibilidad de control, junto
con la aceptación y adaptación a la enfermedad por parte del paciente,
significaría que la mayor parte de las personas que la sufren, puedan llevar una
vida independiente y activa.
En la etapa temprana de la evolución del Parkinson no se requiere tratamiento
farmacológico, pero comente con el médico la naturaleza del trastorno y la
disponibilidad de tratamiento médico para su utilización en el momento que sea
necesario.
Una medida médica es la Talamotomía, técnica quirúrgica que destruye las células
nerviosas hiperactivas que causan los temblores, mismos que afectan el habla, la
debilidad o insensibilidad. Esta técnica aún se encuentra bajo evaluación.
Entre los medicamentos útiles en el tratamiento de este padecimiento, se
encuentra la Levodopa, cuya acción es sustituir el déficit de Dopamina mejorando
las características principales del Parkinsonismo. Este fármaco suaviza los
efectos neuropsiquiátricos que se presentan, como la demencia, la depresión, las
alucinaciones y la psicosis, sin embargo ninguno ha conseguido dominar la
enfermedad o detenerla.
La Levodopa es menos eficaz en el control del temblor y de las alteraciones de
la postura. Con el paso del tiempo algunos pacientes han experimentado
regresiones en la mejoría inicial obtenida. Los efectos adversos comunes de esta
sustancia son las náuseas, vómito e hipotensión (baja presión arterial), pero
también suelen presentarse arritmias cardiacas.
El insomnio, la confusión y otros cambios en la conducta pueden presentarse un
poco más tarde volviéndose más frecuentes con el tiempo.
Médicos mexicanos han desarrollado un dispositivo eléctrico el cual permite la disminución del temblor corporal.